Innovación y consumo: sentido y sensibilidad
Filed Under (General) by Ignacio Lamarca on 18-11-2007
El miércoles pasado estuve en una cena organizada en Barcelona por el Cercle Tecnològic y Casa Asia. En la cena intervinó como ponente el Dr. Sumitra Dutta, Roland Berger Professor de E-Business and Information Technology y Dean for Technology and e-Learning en el INSEAD, y experto en la integración de los nuevos modelos de pensamiento estratégico, los procesos de innovación y las aproximaciones al marketing necesarias para llevarlos al mercado.
El Profesor Dutta realzó la competencia en los procesos empresariales como factor de competitividad distintiva y de protección de la exclusividad, mucho más difícil de copiar o de imitar.
Muchas veces, y estos últimos meses lo he visto con mayor relevancia en mis frecuentes encuentros con emprendedores tecnológicos, inversores del sector, entidades investigadoras y administraciones, se olvida que tan innovadoras puede ser las características distintivas de un producto como las características distintivas de un proceso de servicio.
En nuestro sector, este factor todavía es más evidente, por la propia complejidad del proceso de consumo. En general, el proceso de consumo de productos y servicios está condicionado por el propio factor temporal y espacial del acontecimiento. Este fue uno de mis argumentos en la última ponencia en el Club de Directivos de Marqueting de Madrid, que podéis ver en el link del club o os adjunto en el siguiente direccionamiento.
El proceso de consumo actual está muy alejado del precepto de mercado ideal de oferta y demanda que propugnaba Adam Smith en el Bienestar de las Naciones:
“El consumo es el único fin y propósito de cualquier producción; y el interés que debería atender cualquier productor, hasta el punto que sea necesario para promover el interés del consumidorâ€.
Si bien la máxima existe y no está en duda, el proceso de decisión del consumidor está muy condicionado por efectos como la complejidad temporal y geoespacial de las situaciones, tal y como reflejan Brewer y Trentman:
”Los procesos de consumo y sus diferentes significados sólo pueden ser entendidos si analizamos los lazos que conectan (y dan feed back) con los diferentes lugares (físicos y conceptuales), en los que los productos son distribuidos, comprados o consumidos y en los que reciben un su sentido. Necesitamos, en otras palabras, trazar el consumo en los ejes de espacio y tiempo, identificando los puntos de convergencia, divergencia y ruptura”.
También lo están por la propia complejidad de las situaciones personales, tal y como vienen a citar Fine & Leopold en su “World of Consumptionâ€
“involucración, compromiso, interés, actitud, afecto, atributo, intención, reacción, aprendizaje, satisfacción, expectación, atmósfera, entorno, contexto, conveniencia, memoria, familiaridad, juicio, elección, impulso, género, estatus, marca, impresión, clase, tiempo, edad, inferencia, apoyo, estereotipo, comunidad, socialización, normas, conocimiento, estilo de vida, entusiasmo, materialismo, cultura, auto percepción, rutina, estímulo, sentimiento, rol, psicografía, sentimiento, humor, código, foco, situación, adaptación, opinión, liderazgo, imaginación, variedad, escritura, viveza, disconformidad, precipitación, persuasión, refuerzo, recuerdo, seducción, estética, ánimo, etcâ€.
A estos hechos se añade la propia complejidad de hoy en día en decidir entre una oferta muy variada y compleja. Según demostraron Mark Gottfredson and Keith Aspinall en el estudio “Innovation vs. Complexity: What Is Too Much of a Good Thing?” publicado en el Harvard Business Review de 2005, independientemente del tipo de complejidad de la oferta, si está relacionada con el producto o la elección, el consumidor puede incluso llegar a no realizar la compra.
Estos factores, situados en el punto de venta, hacen que las diferencias personales, espaciales y temporales requieran de aproximaciones de comunicación y marketing muy cercanas y localizadas al tipo de público presente, y a procesos de adaptación con una necesidad de conocimiento muy específico. A esto es lo que nosotros nos dedicamos.
Los avances de la tecnología de la información, unidos a la potenciación de las redes sociales y el auge de las teorías de marqueting viral han fomentado el uso de la estadística y el aprendizaje “bayesiano†y la utilización de las teorías ergódicas en el campo de la decisión. Es decir, aquellas reglas que podemos utilizar en la inferencia de una serie de decisiones anteriores sucesivas para anticipar una decisión futura, ya no individual, sino desde la interpretación de unos hechos colectivos. Por poner un ejemplo, son las mismas reglas o algoritmos que usa Outlook para filtrar correos indeseados o Amazon para recomendar un libro en función de pautas de comportamiento observadas. Hoy en día sería imposible entender la minería de datos, o la organización del conocimiento en el marqueting, sin el principio de inferencia bayesiano y la teoría de redes sociales. El proceso de análisis es complejo, y requiere de un abordaje innovador y objetivo en el cuál nosotros como empresa nos concentramos. Queremos entender los públicos y los contextos, para lanzar “el mensaje adecuado, en el momento adecuado, y en el lugar adecuadoâ€, tal como dicta nuestro lema de marca. Ahí radica nuestro conocimiento y nuestro primer proceso innovador, en acercar el mensaje a la gente.
Sin embargo, este proceso sería difícil de entender sin aceptar adicionalmente que el ser humano, por definición y por las condiciones personales que antes citamos, no se comporta en puridad como un ser ergódico, y que lo individual no puede ser separado de lo comunitario o colectivo. La teoría bayesiana es prácticamente perfecta cuando tratamos de datos almacenados en procesos anteriores, pero existe una diferencia en cuanto hablamos de interpretación de nuevos datos individuales. Es curioso por ejemplo ver como un radiólogo interpreta una imagen de determinada manera y de una forma preferente sobre los sistemas CAD o de ayuda al diagnóstico basados en inferencias anteriores por otros médicos. En el fondo, lo que aquí se defiende es que la diferencia entre el preconocimiento y la preinterpretación, en términos heideggerianos. El efecto personal de “temporalización del tiempoâ€, la no linealidad de las decisiones, que propugnan teóricos de sistemas como Ilya Prigodine.
En este caso, asumimos que el proceso individual va unido indefectiblemente al colectivo, y no puede ser olvidado. Es lo que el investigador alemán Hans Diebner del Instituto para Nuevos Medios de Frankfurt llama “Hermenéutica Operacional”:
“El balance adecuado entre el uso de métodos y directivas operativas y el proceso hermenéutico no metódico de la involucración sensorial personal, que garantiza la interacción humana responsable”
Nuestra aproximación a los procesos de consumo se centra asimismo en entender las experiencias personales, y en la capacidad de personalizar los mensajes e interactuar con los intereses y percepciones individuales en el punto de venta o de servicio. Estamos hablando del Narrowcasting 2.0, de nuestra capacidad de aprovechar las nuevas tecnologías (moviles, quioscos, herramientas multicanal) para entender y responder perfectamente los intereses del cliente. Es nuestro segundo proceso de innovación principal, aquello que sabemos hacer bien, y que, nuevamente, nos permite innovar en el mercado.
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Einstein on A Beach, Experiencia de Red Neuronal Dinámica
Materiales:
Presentación Club de Marketing de Madrid Nov 07
(Pendiente)
Artículo Innovación Libro ACCID-CIDEM

